Gremios reiteraron que es necesario que se tomen medidas urgentes como la entrada de nuevos proyectos, el pago de las deudas por parte de Air-e a las empresas e incentivar el ahorro de energía.
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Por: redacción El Heraldo y elchiq.comhttps://www.google.com/search?q=elchiq&oq=elch&gs_l
En Colombia, cerca del 65 % de la energía que se consume es gracias al agua que proviene de los ríos y embalses, es decir, de la generación hidráulica. Aunque esto hace que la matriz eléctrica sea más limpia y económica, también vuelve al país más vulnerable cuando disminuyen las lluvias en períodos de sequías como el fenómeno de El Niño.
Y es que ante el anuncio de las autoridades ambientales de la llegada en el segundo semestre de un ‘Superniño’, las alarmas se encendieron en el país. Pese a la negativa inicial del Gobierno de que se presente un apagón por este fenómeno climático, más tarde, debido a la escasez de gas y el déficit de energía en firme, tuvo que reconocer que es crítico el panorama y Colombia se debe preparar para hacerle frente.
Para ello, el ministro de Minas y Energía, Edwin Palma, le pidió a la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) la expedición de medidas para mitigar los efectos del fenómeno.
Este evento climático, que se caracteriza por sequías debido a la reducción de las lluvias, podría alcanzar entre un 40 % y un 60 % de disminución del aporte de agua a los embalses más importantes del país como Peñol-Guatapé, Sogamoso y Chivor.
Ante este escenario, la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen) propuso encender las térmicas para proteger el agua de los embalses, que según XM, operador del mercado, deberían estar para el mes de diciembre en el 80 % de su capacidad. A la fecha se encuentran en cerca del 64 %.
Este escenario evidencia que la generación térmica deja de ser no solo un respaldo, sino que se convierte en un pilar del sistema eléctrico ante la expectativa de un fenómeno de El Niño más severo que en años anteriores.
Cabe recordar que, durante el fenómeno de El Niño 2023-2024, las plantas térmicas llegaron a representar más del 40 % de la energía despachada en los meses más críticos y aportaron en promedio 1.653 megavatios continuos, equivalentes al consumo de varias capitales del país.
Sin embargo, hay que tener en cuenta que el país presenta unas coyunturas distintas; si bien la generación térmica es más costosa porque depende de gas y carbón, estos combustibles enfrentan problemas de precio y abastecimiento.

Alto costo del gas
Expertos señalaron que Colombia pasó de ser autosuficiente en gas a depender cada vez más del gas importado. Solo entre 2023 y 2025, las importaciones de gas natural licuado crecieron alrededor de un 233 %.
En ese sentido, el gas importado resulta más costoso y está sujeto a los precios internacionales, lo que podría terminar impactando las tarifas de energía que pagan los usuarios.
Actualmente, Colombia importa cerca del 23 % del gas que consume y el 15 % de la capacidad de generación eléctrica depende de este combustible. A esto se suma que las tensiones geopolíticas internacionales podrían encarecer aún más los precios del gas importado y afectar los costos de generación eléctrica.
Reservas de carbón
En cuanto al carbón, este sigue siendo un recurso muy importante para la generación eléctrica, especialmente en escenarios de sequía.
De acuerdo con informes entregados por los gremios, durante el último fenómeno de El Niño las plantas a carbón generaron en promedio 37 GWh diarios.
Las plantas como Gecelca, Termozipa y Termotasajero operaron cerca de su máxima capacidad, lo que permitió atender la demanda en momentos críticos.
Las reservas probadas de carbón térmico en Colombia, estimadas en cerca de 4.881 millones de toneladas, representan un respaldo suficiente para sostener el sistema eléctrico en escenarios de sequía prolongada.
No obstante, este recurso enfrenta actualmente tres grandes desafíos: la creciente presión política y social hacia la descarbonización, las limitaciones logísticas en transporte férreo, puertos y movilidad interna, y el aumento en los costos de operación y exigencias ambientales.
A esto se suma la incertidumbre que ha generado el debate sobre el cierre o reconversión de varias plantas térmicas, especialmente en el interior del país, lo que podría reducir la capacidad de respaldo del sistema frente a futuros fenómenos de El Niño.

En ese sentido, expertos advirtieron que, pese al debate sobre descarbonización, el carbón continúa siendo decisivo para evitar riesgos de desabastecimiento de energía en el país.
Demanda de energía
La creciente demanda de energía en el país también tiene en aprietos al sistema, aún más cuando no se cuenta con la suficiente oferta para garantizar la prestación del servicio.
Una de las medidas contempladas por la Comisión de Regulación de Energía y Gas (Creg) que entraría a operar en caso de la llegada de ‘El Niño’ es precisamente la remuneración a las empresas que reducen su consumo de energía.
Este mecanismo, explicó Mateo Porras, gerente general de Julia RD —empresa que monitorea la demanda de energía en el país—, es una herramienta clave para mitigar riesgos y aportar estabilidad al sistema.
Sostuvo que así como actualmente se paga en la factura por cada kilovatio que se consume, estos programas les permiten recibir un pago por cada kilovatio que dejan de consumir en momentos en que el sistema necesita esa flexibilidad.
“Durante el último fenómeno de El Niño, reducir el consumo ayudó a aportar energía equivalente al consumo de más de 200.000 hogares”, reportó.
Encender las térmicas
En días pasados, Natalia Gutiérrez, presidente de la Asociación Colombiana de Generadores de Energía Eléctrica (Acolgen), propuso que las plantas térmicas se activen desde ya.
Una medida, advirtió la líder gremial, que se debe tomar para preservar los niveles de agua y garantizar que los embalses lleguen antes de diciembre al 80 % de su capacidad, como XM, operador del sistema, lo alertó.
Aseguró además que, por las condiciones en las que se encuentra Colombia, están dadas las cosas para que se presente “la tormenta perfecta”, ya que llega a la temporada seca con un desbalance entre oferta y demanda de energía, retrasos acumulados en nuevos proyectos y dificultades en el abastecimiento de gas natural.
“Tenemos unos balances negativos: un retraso en la entrada de proyectos de manera sistemática; hoy hablamos de 4.000 a 4.500 megavatios de energía firme que debieron haber entrado en los últimos cinco años y no han entrado”, afirmó.
Preparación de las plantas
Por su parte, Alejandro Castañeda, presidente ejecutivo de la Asociación Nacional de Empresas Generadoras (Andeg), aseguró que las plantas térmicas vienen preparándose desde el año pasado para afrontar un eventual fenómeno de El Niño.
Indicó que las plantas a carbón ya cuentan con reservas cercanas a dos meses y medio de combustible, mientras que las térmicas a gas trabajan en garantizar el abastecimiento mediante contratos e importaciones.
Asimismo, señaló que varias plantas ya tienen lista la logística para operar con combustibles líquidos en caso de ser necesario.
“El 100 % de las plantas térmicas tendrá los mantenimientos listos entre julio y agosto, aunque la gran mayoría del parque térmico ya los realizó. La tarea desde este lado ya está prácticamente completa; ahora falta que el mercado dé la señal desde el punto de vista del precio para que las plantas comiencen a generar más”, dijo.
En esa misma línea, explicó que el mercado eléctrico funciona automáticamente según las señales de precio y la disponibilidad de agua en los embalses; en ese sentido, son las hidroeléctricas las que terminan marcando la entrada de las térmicas al sistema. “La llave para prender las térmicas la tienen las hidráulicas”, afirmó.
Expuso que hace dos meses la participación térmica rondaba apenas el 7 %; actualmente se ubica cerca del 25 % y seguirá aumentando en la medida en que suban los precios en bolsa y disminuya la disponibilidad de agua.
“Cuando el precio de la energía se acerca al denominado “precio de escasez”, actualmente alrededor de los 1.050 pesos por kilovatio hora, se genera la señal económica para que entre a operar todo el parque térmico del país”, anotó.
Castañeda advirtió que el mayor riesgo de racionamiento eléctrico se presentaría a partir de marzo de 2027 si el fenómeno de El Niño se intensifica y no se toman medidas oportunas.
Sostuvo que el verdadero riesgo es cuando ‘El Niño’ coincide con la temporada seca entre diciembre y marzo, periodo en el que los embalses comenzarían a descender con mayor rapidez.
Medidas urgentes
Los expertos y gremios coincidieron en que una de las medidas urgentes es estimular el ahorro con incentivos económicos reales para los usuarios.
En cuanto a la oferta, plantearon acelerar la entrada de los proyectos de generación que estén retrasados por trámites ambientales o conflictos con comunidades y crear incentivos para que industrias con autogeneración vendan sus excedentes de energía al sistema.
En ese sentido, Andesco alertó sobre el atraso en los proyectos energéticos del país; según el gremio, en los últimos seis años solo ha entrado en operación el 17,3 % de la nueva generación comprometida en subastas, principalmente por problemas ambientales y sociales.
A esto se suma que el 55 % de los proyectos de transmisión presentan retrasos, limitando la capacidad para llevar energía a diferentes regiones del país.
Deuda de Air-e tiene “contra las cuerdas” a las térmicas
Alejandro Castañeda, presidente de Andeg, advirtió que la crisis financiera de Air-e sigue agravándose y ya empieza a generar gran preocupación sobre la capacidad de las plantas térmicas para responder ante un eventual fenómeno de El Niño. Aseguró que la deuda acumulada actualmente es de $2,2 billones, de los cuales cerca de 1,5 billones corresponden a las compañías de generación térmica.
El líder gremial explicó que ese monto equivale prácticamente al costo de un mes de compra de combustibles como gas, carbón y líquidos necesarios para operar las plantas térmicas del país. “Ya estamos arrancando un mes sin caja para comprar combustible”, alertó. Castañeda recordó que durante el último episodio de sequía registrado en 2023 el sector no enfrentaba un escenario de endeudamiento como el actual, por lo que considera que hoy existen mayores riesgos financieros y operativos para garantizar la confiabilidad energética.
Cuestionó la gestión que se ha adelantado en Air-e durante la intervención, asegurando que no existen estados financieros ni información contable clara. Pidió al Gobierno no limitarse únicamente a medidas técnicas frente al abastecimiento energético, sino también adoptar soluciones financieras y saldar las deudas que Air-e tiene con el sector eléctrico.
Lea tambien: El “Niño” pone en aprietos al sistema energético https://elchi.co/economia/
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