{"id":15274,"date":"2026-09-16T20:57:01","date_gmt":"2026-09-17T01:57:01","guid":{"rendered":"https:\/\/elchiq.com\/?p=15274"},"modified":"2026-09-16T20:57:01","modified_gmt":"2026-09-17T01:57:01","slug":"editorial-caer-desde-abajo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/elchiq.com\/index.php\/2026\/09\/16\/editorial-caer-desde-abajo\/","title":{"rendered":"EDITORIAL Caer desde abajo"},"content":{"rendered":"\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mientras los sistemas educativos m\u00e1s desarrollados retroceden desde niveles en que la mayor\u00eda de estudiantes comprende un texto b\u00e1sico o resuelve un problema matem\u00e1tico elemental, Colombia cae desde un nivel m\u00e1s bajo.<a href=\"https:\/\/www.facebook.com\/dialog\/send?app_id=140586622674265&amp;link=https:\/\/www.elcolombiano.com\/opinion\/editoriales\/caer-desde-abajo-EH41131849&amp;redirect_uri=https:\/\/www.addthis.com\/messengerredirect\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Mal de muchos, consuelo de tontos. La frase encaja con precisi\u00f3n para explicar lo ocurrido con los resultados de las pruebas PISA de 2025. Colombia volvi\u00f3 a salir mal. La novedad es que esta vez tambi\u00e9n cayeron las calificaciones en buena parte del mundo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Entre 2015 y 2025, el promedio de los pa\u00edses de la OCDE cay\u00f3 28 puntos en lectura y 22 en matem\u00e1ticas. Es un retroceso equivalente a m\u00e1s de un a\u00f1o de aprendizaje. Es decir, los j\u00f3venes de 15 a\u00f1os de hoy est\u00e1n atrasados un a\u00f1o con respecto a lo que sab\u00edan los j\u00f3venes de la misma edad hace una d\u00e9cada.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En Colombia ocurri\u00f3 algo parecido. Primero tuvo una d\u00e9cada de avances, que comenz\u00f3 en 2006 y lleg\u00f3 a su pico en 2015: en esos a\u00f1os subi\u00f3 40 puntos en lectura, 20 en matem\u00e1ticas y 30 en ciencias. Pero desde entonces el avance se fren\u00f3 y, en algunos campos, comenz\u00f3 el retroceso. En lectura pas\u00f3 de 425 puntos en 2015 a 399 en 2025. En matem\u00e1ticas, de 390 a 381.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Tuvimos una d\u00e9cada de vacas gordas y ahora completamos otra de vacas flacas. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3? \u00bfQu\u00e9 est\u00e1 cambiando en la manera de aprender?<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Los j\u00f3venes que presentaron las pruebas PISA en 2018, cuando comenz\u00f3 el retroceso, eran ni\u00f1os cuando se produjo la revoluci\u00f3n de las pantallas. Entre 2012 y 2014, mientras aprend\u00edan a leer de corrido y a sostener la atenci\u00f3n frente a un problema de matem\u00e1ticas, comenz\u00f3 la expansi\u00f3n masiva del tel\u00e9fono inteligente, el video corto y las redes sociales.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">En diciembre de 2012, \u201cGangnam Style\u201d se convirti\u00f3 en el primer video de YouTube en superar los mil millones de reproducciones. En 2013 aparecieron los videos de Instagram y las historias de Snapchat. Poco despu\u00e9s, Facebook generaliz\u00f3 la reproducci\u00f3n autom\u00e1tica de video.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">No es una simple an\u00e9cdota tecnol\u00f3gica. Fue la infancia de una generaci\u00f3n que empez\u00f3 a descubrir el mundo deslizando un dedo sobre una pantalla y que, pocos a\u00f1os despu\u00e9s, tuvo que enfrentarse a una prueba que exig\u00eda algo cada vez m\u00e1s dif\u00edcil: leer con atenci\u00f3n un texto completo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">La propia OCDE ha encontrado, adem\u00e1s, que los estudiantes que se distraen con dispositivos digitales en clase obtienen peores resultados. PISA encontr\u00f3 una se\u00f1al inquietante. Los llamados \u201clectores apresurados\u201d, estudiantes que responden demasiado r\u00e1pido y se equivocan m\u00e1s, pasaron de 6,6% en 2018 a 11,4% en 2025. Casi se duplicaron.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y ahora apareci\u00f3 un segundo desaf\u00edo. Primero lleg\u00f3 una tecnolog\u00eda capaz de capturar la atenci\u00f3n. Despu\u00e9s lleg\u00f3 otra capaz de ahorrar el esfuerzo de pensar.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El 46% de los estudiantes de la OCDE, y el 56% de los colombianos, usa chatbots de inteligencia artificial al menos una vez por semana para aprender. Quienes los utilizan para tareas como resumir o redactar obtienen, en promedio, resultados inferiores en ciencias.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Eso no convierte a la inteligencia artificial en enemiga de la educaci\u00f3n. Puede ser una herramienta extraordinaria. La diferencia est\u00e1 entre usarla para pensar mejor y usarla para no pensar. Tambi\u00e9n ser\u00eda un error caer en la nostalgia y suponer que el modelo educativo tradicional contiene todas las respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero hay algo que dif\u00edcilmente quedar\u00e1 obsoleto: comprender lo que se lee, sostener la atenci\u00f3n, distinguir una fuente confiable de una falsa, construir un argumento y resolver un problema. En la era de la inteligencia artificial esas capacidades pueden valer m\u00e1s, no menos.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">As\u00ed como en un mundo inundado de informaci\u00f3n producida por algoritmos y de respuestas generadas instant\u00e1neamente por inteligencia artificial, la capacidad de leer cr\u00edticamente, sostener la atenci\u00f3n y distinguir entre argumentos s\u00f3lidos y basura digital puede convertirse tambi\u00e9n en una habilidad todav\u00eda m\u00e1s valiosa.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Y aqu\u00ed aparece el verdadero problema colombiano. No todos los pa\u00edses caen desde el mismo piso. En Colombia, el 54% de los estudiantes no alcanza el nivel b\u00e1sico de lectura y apenas el 29% llega al nivel b\u00e1sico en matem\u00e1ticas.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Es decir, mientras los sistemas educativos m\u00e1s desarrollados retroceden desde niveles en los que la mayor\u00eda de los estudiantes logra comprender un texto b\u00e1sico o resolver un problema matem\u00e1tico elemental, Colombia cae desde un nivel mucho m\u00e1s bajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Aqu\u00ed, el 54% de los estudiantes no alcanza siquiera el nivel b\u00e1sico de lectura y apenas el 29% llega al nivel b\u00e1sico en matem\u00e1ticas. La distancia con el promedio de la OCDE en lectura supera los 60 puntos, una brecha equivalente aproximadamente a varios a\u00f1os de aprendizaje. Y cerrarla ser\u00e1 todav\u00eda m\u00e1s dif\u00edcil si el aprendizaje contin\u00faa deterior\u00e1ndose.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El pa\u00eds necesita discutir qu\u00e9 hacer con los tel\u00e9fonos celulares en los colegios, c\u00f3mo recuperar h\u00e1bitos de lectura, c\u00f3mo formar a los profesores para trabajar con inteligencia artificial, c\u00f3mo redise\u00f1ar curr\u00edculos, c\u00f3mo evaluar mejor, c\u00f3mo extender el tiempo efectivo de aprendizaje y c\u00f3mo recuperar a los estudiantes que est\u00e1n quedando atr\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Nada de eso ser\u00e1 sencillo en un sistema educativo donde cualquier reforma sustancial suele encontrar resistencias pol\u00edticas, burocr\u00e1ticas y sindicales, entre ellas las de Fecode.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Pero quedarse quietos tampoco es una opci\u00f3n. Que el problema sea mundial no lo vuelve menos urgente para Colombia.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">Porque no es lo mismo caer desde arriba que caer desde abajo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"wp-block-paragraph\">El Colombiano<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Mientras los sistemas educativos m\u00e1s desarrollados retroceden desde niveles en que la mayor\u00eda de estudiantes comprende un texto b\u00e1sico o resuelve un problema matem\u00e1tico elemental, Colombia cae desde un nivel m\u00e1s bajo. Mal de muchos, consuelo de tontos. 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